martes, 30 de agosto de 2011

1.2. Condiciones de Posibilidad del Discurso Filosófico

FUENTE.
Enciclopedia de Conocimientos
Fundamentales, (2010), Volumen 2
UNAM-SIGLO XXI, México,
pp.
(Modificado)


Condiciones de posibilidad del discurso filosófico: verdad y razón
Verdad
Se atribuye al contenido de los enunciados que integran un argumento. Cada enunciado expresa una idea completa y es a ella a la que podemos asignar un valor de verdad; esto es, lo que se afirma es verdadero o falso. Decimos que un enunciado es verdadero si aquello que expresa corresponde con los hechos tal como los conocemos; en otras palabras, si corresponde con lo que comúnmente llamamos realidad; y en el caso de que la idea que se manifiesta es distinta de lo que ocurre en los hechos, entonces se le asigna el valor de falso.
Hay enunciados a los cuales podemos calificar de verdaderos o falsos de manera relativamente sencilla. Algunos ejemplos de enunciados que son fáciles de calificar como verdaderos o falsos son: hoy es lunes, está lloviendo, mi automóvil es blanco, México es un país. Para reconocerlos como verdaderos o falsos apelamos al conocimiento de nuestros sentidos o a la información verificada con la que ya contamos.
Sin embargo, hay enunciados que pueden contener información que no nos es familiar y por ello no podemos determinar su valor de verdad de manera espontánea. Por ejemplo: la bolsa de valores sufrió importantes pérdidas el año pasado; Jalisco está más cerca de Morelia que de la ciudad de Aguascalientes; en el país es más barata la producción de etanol que la industrialización del petróleo; los neurotransmisores son altamente estimulados por la ingestión de leguminosas.
Para calificar de verdaderos o falsos esos enunciados tenemos que recurrir al conocimiento que nos ofrecen algunas disciplinas científicas con el fin de informarnos debidamente o, incluso, realizar una investigación. Es aquí donde vale la pena introducir otro criterio para la evaluación de los argumentos: cuando no podemos afirmar la verdad de los enunciados debemos pedir al menos su verosimilitud.

Verosimilitud
Si no tenemos garantía de verdad de los enunciados de un argumento, debemos, al menos, buscar que sean verosímiles, plausibles, en el sentido de que puedan ser creídos. Cuando no se puede garantizar la verdad de las afirmaciones, se espera que por lo menos se ofrezcan fuentes confiables que respalden su probabilidad. Si se desea satisfacer este requisito se cuidará que en los argumentos no se introduzcan afirmaciones controvertibles o polémicas, es decir, que se cuente con suficiente evidencia o fuentes confiables que las respalden.

El criterio de verosimilitud de los enunciados que conforman un argumento no es exclusivo de su contenido; está íntimamente relacionado con su contexto, pues en ocasiones la credibilidad de un enunciado exige tomar en cuenta las circunstancias en las que fue planteado u otras consideraciones, como certificar la confiabilidad de las fuentes o del emisor del enunciado. Pero hay un criterio más que está ligado al contenido del argumento: la suficiencia, aunque ésta tiene que ver exclusivamente con las premisas del argumento.

Suficiencia
El criterio de suficiencia se asocia a la cantidad de información contenida en las premisas que deben sostener todo el peso de la prueba para arribar a la conclusión. Esto es, defender la conclusión de un argumento supone el reto de que las premisas ofrezcan el desahogo de pruebas para respaldar dicha conclusión; las premisas deben aportar toda la información requerida para aceptarla. De esta manera, las premisas deben mostrar convincentemente que se debe aceptar lo que se propone en la conclusión a la luz de las evidencias aportadas por ellas.
Para comprender mejor lo que exige el cumplimiento de la suficiencia podemos ejemplificar con el desarrollo de un juicio penal. En un juicio en el que se pretende demostrar que el acusado es el homicida, decimos que la argumentación presentada debe ser suficiente; es decir, las premisas del argumento deben ofrecer la evidencia a partir de la cual se comprueba de manera clara e inapelable que el acusado es el asesino. La suficiencia corresponde al contenido de las premisas, por lo que remite al contexto en la medida en que es importante el tema especifico y las circunstancias que se estén tratando.

Razón
En el discurso filosófico, la razón está constituida por la capacidad de conformarse a reglas y, al mismo tiempo, debe ser capaz de justificarlas. Es decir, quien discurre razonablemente es capaz de explicar por qué emplea determinadas reglas y cómo funcionan. Esta condición se refiere a la manera en la que nos relacionamos con nuestras creencias y deseos a partir de reglas determinadas. Pero si las reglas cambian bastante de situación en situación, o aun entre distintos grupos de personas, ¿cómo podemos encontrar reglas generales que valgan en distintas circunstancias?

La razón es la capacidad de para seguir las reglas adecuadas en cada momento, y la única manera de saber cuáles son las reglas y los momentos adecuados es a partir de los significados que nos da el lenguaje.

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